viernes, 21 de noviembre de 2014

Leyes discriminatorias, inútiles e injustas

Si hay algo que no me gusta es que la gente haga lo que le de la gana, así porque sí. Tampoco soporto las injusticias. Lo que me ha hecho pensar en esto ha sido el ingreso en prisión esta mañana de Isabel Pantoja, que ha entrado para cumplir una condena de dos años por blanqueo. Creo que hasta el último momento la mayoría pensábamos que de esta se libraba, e imagino que muchos se habrán sorprendido de que no haya sido así.

No opino sobre si esta mujer debe o no estar en la cárcel. No sé si ha hecho lo que dicen que ha hecho, ni me interesa saberlo. Allá ella con su conciencia. Si ha cometido un delito, debe pagarlo, eso está claro. Lo que me parece mal es que antes que ella otros famosos con condenas similares se han librado de la cárcel. Es el caso, por ejemplo, de María José Campanario, que con una pena de 23 meses nunca pisó una prisión. Si yo fuera la Pantoja estaría indignada, la verdad.

Un caso muy sonado recientemente es el de los protagonistas del caso Nóos. Dos matrimonios, el de Iñaki Urdangarín con la Infanta Cristina y el de Diego Torres con Ana María Tejeiro. Las dos mujeres, habiendo hecho lo mismo, no serán juzgadas de igual modo. La Infanta se ha librado de la acusación por blanqueo, pero su ex-amiga no ha corrido la misma suerte. Otra que tiene motivos de sobra para llevarse las manos a la cabeza.

Todos sabemos que alguien con una condena menor a dos años, y sin antecedentes penales, tiene muchas probabilidades de librase de la cárcel. Esto es así y es lo que hay, pero yo no lo entiendo. No sé de leyes, pero me parece que si alguien es juzgado y castigado por haber cometido un delito, por pequeño que sea, debe cumplir esa pena. Si no, ¿de qué sirven los juicios de faltas menores? No me parecen más que una pérdida de tiempo.

Si lo que quieren es que perpetrar delitos leves no suponga ir a cárcel, que no impongan penas de cárcel, digo yo. Que estas faltas se castiguen con sanciones económicas, trabajos comunitarios, o algo similar, pero sancionar con ir a prisión cuando se sabe a ciencia cierta que esa pena no se va a cumplir, ¿para qué? Por más que lo pienso no encuentro respuesta, me parece algo completamente inútil.

Quizá yo lo veo demasiado facil desde mi ignorancia en lo que a leyes se refiere. Quizá las cosas tienen que ser cómo son para que el sistema funcione correctamente. Aunque... ¿acaso funciona bien el sistema? ¿Queremos una justicia tal como la tenemos?  Yo creo que no, hay demasiadas injusticias, favoritismos... ¿Cómo puede ir a la cárcel un padre que roba alimentos para sus hijos, mientras decenas de políticos corruptos y ladrones se ríen en nuestra cara? Sin duda esto tiene que cambiar.

viernes, 10 de octubre de 2014

Pésima gestión ante el ébola

El pasado lunes se confirmó el primer caso de ébola en España, que a su vez es el primer contagio que se da fuera de África. Hoy viernes, cuatro días después de conocerse la noticia, el presidente del Gobierno se ha dignado a presentarse en el Hospital donde está ingresada Teresa Romero, la enfermera infectada por el virus. En esto cuatro días solo había aparecido una vez, el miércoles, para prometer: informar a la gente, ser transparentes, vigilar a las personas que habían tenido contacto con los enfermos, e investigar lo ocurrido. Y pidió que "dejen trabajar a los profesionales, tienen un prestigio acreditado". Con un par, si señor. Todo el país pendiente de que se den explicaciones de lo que ha sucedido y sale el presidente pidiendo que les dejen en paz. Porque ninguna de las promesas se ha cumplido. En cuatro días nadie del Gobierno ha dado la cara, nadie ha dado la más mínima explicación, no se han tomado medidas ante las numerosas quejas de los profesionales sobre la falta de seguridad, las informaciones que se han dado han sido muy contradictorias y ninguna oficial... Hoy, a su salida del hospital, tampoco ha dicho mucho más Rajoy. Se ha limitado a hacer unas declaraciones afirmando que lo que más les importa ahora mismo es la salud de Teresa Romero y que van a intentar mejorar y hacerlo todo bien, y no ha permitido hacer ni una sola pregunta a los allí presentes. Cuando el país entero está acojonado y deseando obtener respuestas, el que les dirije no admite preguntas.


El que sí ha hablado durante estos cuatro días, y debe haberse quedado muy a gusto, es Javier Rodríguez, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Ha soltado lindezas como éstas:
  • "Para explicar a uno cómo quitarse o ponerse un traje no hace falta un máster".
  • "Probablemente cometió un error" (refiriéndose a Teresa Romero).
  • "Ella va a la médico de atención primaria, le consulta por un proceso febril y no le cuenta que ha estado con un paciente que tenía ébola".
Es evidente que alguien está mintiendo porque el marido de Teresa ha contado que en los días que su mujer estuvo enferma en casa hicieron vida separados, comieron y durmieron separados... ¿y va la mujer al médico y no le dice que había estado en contacto con uno de los fallecidos por ébola? Esto no hay quién se lo crea.
Lo que resulta también increíble es que el señor Rodríguez permanezca aún en su cargo, y con bastante chulería, por cierto, ya que cuando se le ha solicitado que dimita ha dicho que lo hará, de hacerlo, cuando él quiera. Este hombre no tendría que dimitir, tendrían que destituírle dándole una patada en el culo.

Otra que tal baila es la ministra de Sanidad, Ana Mato, que lleva toda la semana desaparecida. Salió en rueda de prensa el primer día y no dijo nada de nada, se limitó a dejar que hablaran los profesionales que la acompañaban. El resto de la semana no se la ha visto el pelo. Hoy ha comparecido brevemente y lo único que ha hecho ha sido quitarse responsabilidades diciendo que "se han cumplido todos los protocolos" y que "todo el material está homologado con la UE y cumple los requisitos". Si ésto fuera así digo yo que Teresa Rodríguez no estaría ahora mismo luchando por sobrevivir al ébola porque imagino que no se ha contagiado por voluntad propia. También ha asegurado que van a hacer lo que haga falta para superar esta crisis. No sé yo... teniendo en cuenta las contradicciones, falta de información... Qué menos que un portavoz del Gobierno, me da igual quién, compareciera al menos una vez al día para informar sobre el caso, en vez de que tengan que ser portavoces de distintos colectivos los que den su versión a cerca de qué está pasando. Esto es muy poco serio.

Hay tantas cosas que no cuadran... Está claro que en todo este asunto alguien está mintiendo. Lo digo porque si es verdad que Teresa tomó en su casa tantas precauciones como asegura su marido, no tiene sentido que vaya al médico de cabecera, le explique que se encuentra mal y que tiene algo de fiebre y no le diga que estuvo con uno de los misioneros que tenía ébola. Francamente sería idiota de ser así. Me inclino más por pensar que quien la atendió no le dió la debida importancia al no tener aún la mujer los síntomas típicos del virus. Será que soy malpensada pero ¿no es más fácil culpar a una persona que puede morir que a alguien que ha hecho mal su trabajo y a quien se le caería el pelo por el error cometido? Por no hablar de la ambulancia que fue a recoger a Teresa a su casa para llevarla al hospital o quienes la atendieron en un primer momento, todos ellos sin protección alguna. Esta gente no tenía ni idea de que la mujer era sospechosa de tener ébola y eso no hay quién pueda creérselo. Me refiero al hecho de que supuestamente Teresa no dijo desde el principio que había tenido contacto con enfermos de ébola. Alguien ha hecho y sigue haciendo las cosas muy pero que muy mal y tendrán que rodar cabezas por ello. Al menos es lo que espero.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Asesinato del perro Excálibur

Estoy desolada, enfadada, indignada...muy muy triste... El motivo: el asesinato de Excálibur, el perro de la enfermera contagiada de ébola. Digo asesinato porque no se le puede llamar de otra manera a lo que le han hecho al pobre animal. Sin tener la certeza de que tuviera ébola o no, han decidido quitarlo de en medio porque, según los que han ordenado su muerte, el perro "supone posible riesgo de transmisión de la enfermedad al hombre". Y digo yo, para evitar que el virus llegara a España, ¿no hubiera sido mejor no traerlo? ¿No deberían haber tratado de curar a los dos misioneros españoles en África, en vez de traerlos a un país que no estaba preparado para afrontar semejante situación? De cara a la galería quedaba mucho mejor hacerse los machotes a pesar de no tener ni idea, dar un cursillo rápido a un grupo de médicos y enfermeras sobre cómo evitar contagiarse y ale, al tajo.

Dejando a parte la incompetencia que han demostrado las autoridades, que indigna y mucho, lo que me tiene echando humo por las orejas es la falta de sensibilidad que han manifestado con el perro. Cientos de miles de personas han pedido a través de internet y las redes sociales que no se sacrificara a Excálibur. Además, decenas de vecinos de la enfermera han permanecido durante horas frente a su domicilio para intentar evitar que se llevaran al animal. El propio marido de la chica -dueño también del perro- ha pedido encarecidamente que no le mataran, alegando que era un miembro más de su familia y llegando a preguntarse si también a él deberían sacrificarle, por si acaso. Éste es el vídeo que ha grabado desde el hospital:


Es increíble. Se me pone la piel de gallina cada vez que pienso que han sido capaces de matar a un pobre animal tan alegremente, sin ni siquiera molestarse en saber si estaba enfermo. Para esta gente no merece la pena gastar ni un céntimo en salvar la vida de un perro, porque para ellos la vida de un perro no vale nada, cero. Pero sí se pueden gastar miles de euros en repatriar a dos personas que estaban prácticamente desahuciadas. Puede parecer insensible esto que digo pero para nada lo es. Me parece bien que se tratara de curar a los dos misioneros, pero traerles a España, estando en las condiciones que estaban, con la enfermedad tan avanzada, sin ninguna garantía de que fueran a salvarse, y gastando el dineral que se gastó... bajo mi punto de vista es algo más que cuestionable. 

Quizá quienes no tengan o hayan tenido un animal de compañía no puedan entender mis palabras pero, ¿acaso Excálibur no tenía el mismo derecho a vivir que cualquier persona? ¿Por qué la vida de un animal vale menos que la de un humano? Puedo entender que en caso de tener que elegir entre salvar la vida de una persona o la de un perro, se escoja a la persona, pero en este caso no era necesario escoger uno u otro. Alguien ha decidido que la vida del pobre Excálibur no merecía la pena ser salvada. Alguien sin sentimientos ni escrúpulos, sin corazón, alguien que esta noche dormirá muy tranquilo porque tendrá la sensación de haber evitado un mal mayor. Qué desgraciados, insensibles y asesinos quienes han hecho esto. No dudo ni por un momento de que si a mí me hicieran algo así buscaría al responsable y haría que se arrepintiera de haber dado esa orden por el resto de sus días.

viernes, 22 de agosto de 2014

Reseña libro "no sin Lola", de Eva Martínez

Título: “No sin Lola”
Autor: Eva Martínez
Páginas: 203
Publicación: mayo 2014 (autoeditado)
Género: Ciencia ficción / romántico

Este libro cayó en mis manos gracias a la propuesta de una lectura conjunta que se hizo en el blog “el club de las lectoras”. Ya había participado en otra hacía unos meses y como me gustó la experiencia, me animé de nuevo.

Autora
La autora del libro es Eva Martínez, una joven barcelonesa de treinta años. Aunque no se dedica –ni quiere– profesionalmente al mundo literario, escribe desde que era pequeña. Después de años publicando en un blog un día decidió dar un paso más y hacer una novela. “No sin Lola” es el resultado de esa decisión y forma parte de una saga de la que acaba de publicar el segundo libro, “Aitor”. En su web Eva explica que disfruta tanto escribiendo que su única pretensión es llegar a la gente y que guste lo que escribe, tanto que incluso se ofrece a enviar de forma gratuita su libro a quien se lo pida.

Resumen / Sinopsis
El libro cuenta la historia de Lola, una chica de casi treinta años que vive una vida perfecta junto a un novio perfecto. Hasta que un día, a raíz de algunos comentarios en el blog donde escribe, se acuerda de un viejo amor no correspondido, el que fuera su mejor amigo hace años, y decide buscarle para comprobar si realmente ha olvidado lo que sentía por él. A partir de ese momento la vida de Lola se convierte en una montaña rusa de sentimientos y emociones, a lo que se suma la toma de varias decisiones de las que puede arrepentirse, o no.

Opinión personal
“No sin Lola” es un libro de amor, diría que principalmente dirigido a mujeres. O mejor dicho, creo que gustaría fundamentalmente a mujeres. Es corto, apenas tiene 203 páginas, y está escrito con un lenguaje muy coloquial, lo que hace que su lectura sea muy rápida y amena. Es un libro perfecto para leer tras otro más pesado, para disfrutar de ratos en los que poder despejar la mente. Tiene algo muy importante: la historia que se narra es tan realista que podría pasarnos a cualquiera de nosotros, lo que fomenta la participación emocional del lector.
 
Con este libro he ido de menos a más. La historia la cuenta la protagonista en primera persona y, algo a lo que estoy menos acostumbrada, en tiempo presente. Esto hizo que me sintiera algo incómoda al principio y me costara un poco engancharme. Incluso pensé en abandonarlo tras leer las primeras páginas, me resultaba raro. Pero decidí darle una oportunidad y creo que no me equivoqué. He de reconocer que el género romántico me gusta, me encanta, ya sea en libros, películas… en lo que sea. Y si este libro tiene algo es romanticismo y sentimientos por doquier.
 
La historia de Lola no es especialmente creativa, hay muchos libros que tratan sobre triángulos amorosos. Por ello es destacable el mérito de la autora por saber enganchar al lector tratando un tema tan habitual. Creo que es sobre todo la sencillez lo que hace que los lectores veamos a Lola como alguien cercano, como una chica real, como cualquiera de nuestras amigas. Y empatizar tanto con un personaje hace que quieras seguir leyendo para saber qué le sucede. A lo largo del relato Lola me ha hecho reír, llorar de emoción, e incluso me he sentido molesta con ella al no compartir alguna de las decisiones que ha tomado. 
 
Tengo que ponerle dos peros a “No sin Lola”, mejor dicho a su redacción. Uno es que me parece que la autora hace un uso excesivo de las descripciones. Algunas explicaciones me han resultado repetitivas y otras, innecesarias, es decir, que si algo se sabe que es de una manera no hace falta explicarlo, ya que puede hacerse pesado. El otro pero es cómo ha utilizado las comas, bajo mi punto de vista ha abusado de ellas, poniéndolas en sitios en los que no corresponde hacer pausa, lo que dificulta bastante la lectura.
 
En resumen, “No sin Lola” es ideal para quien le gusten las historias de amor y desamor, para quien le apetezca leer un libro fresco y cortito, de esos que se terminan en dos o tres tardes sin darse ni cuenta. Es el libro perfecto para leer y no pensar demasiado, de los que hacen que te metas de lleno en la vida de sus personajes como si fuera la propia, de esos que da pena cuando se lee la última página. Por suerte ya está disponible “Aitor”, la segunda parte. Ganas de leerlo hay, veremos qué tal.

jueves, 19 de junio de 2014

Monárquicos vs. republicanos

Hoy las redes sociales están que echan humo a raíz de la coronación de Felipe VI como nuevo rey de España. Los hay que están encantados de la vida y escriben comentarios de apoyo absoluto al nuevo monarca, y los hay indignados que se llevan las manos a la cabeza y critican el hecho sucedido en el día de hoy. Creo que todas las opiniones son válidas, o deberían serlo, siempre y cuando se expresen con respeto. El problema es que muchas veces se dicen cosas atacando a los que no piensan del mismo modo, demasiadas personas creen que su opinión es la única que vale y que los demás están locos por pensar distinto. Estas personas se alteran, critican, insultan... en definitiva, pierden los papeles defendiendo su ideología y, perdiendo los papeles, se pierde la razón.

Hay dos posturas principales (a parte de los que les da igual): los que defienden con uñas y dientes la monarquía y los que la odian a muerte y piden a gritos la III República. Yo entiendo perfectamente a quienes reclaman un referéndum para que seamos los ciudadanos quienes decidamos si queremos una monarquía o una república. De hecho, creo que eso es lo que debería haberse hecho. Pero también comprendo a los que prefieren la continuidad de la Corona, aun siendo algo impuesto. El problema es que mucha gente se niega a aceptar que la opinión de los demás es tan válida como la propia, por mucho que sea difícil de comprender. Así, enseguida se generan discusiones en cuanto a una persona le da por defender una u otra opción de Estado. ¿Tan difícil es tolerar lo que piensan los demás?

Yo no soy ni republicana ni monárquica, simplemente quiero que quien esté acometa bien su función, que sea honesto, honrado, transparente, cercano, que no robe, que no utilice su cargo para obtener privilegios o favores poco lícitos. Me es indiferente si el jefe de Estado se llama Rey o Presidente de la República, mientras cumpla correctamente con sus obligaciones. Si tuviera la certeza de que en una república el presidente no usaría tanto su puesto como el dinero de los ciudadanos en beneficio propio, pediría sin pensarlo dos veces el fin de la monarquía. Pero dudo mucho que fuéramos a dar con un presidente honrado, dado que en los tiempos que corren quien no roba más roba menos. Yo, a día de hoy no me fío de nadie y, sinceramente, me pregunto si no es mejor alguien preparado para ser jefe de Estado durante toda su vida, que alguien sin experiencia a quien el puesto pueda quedarle demasiado grande. Teniendo en cuenta la escasa preparación del actual presidente del Gobierno y de sus predecesores... quién sabe.

Lo que sí reconozco es que me parece fatal que hoy se haya prohibido exhibir banderas republicanas y se haya perseguido, e incluso detenido, a quien ha mostrado el más mínimo atisbo de apoyar la república. Del mismo modo que quien ha querido gritar "viva el Rey" ha podido hacerlo sin problema, deberían haber podido expresarse igual los que están en contra. Pero no hubieran quedado bien gritos de "viva la república" en un día tan importante para los nuevos reyes, así que se ha optado por la represión, cosa que me parece intolerable y entiendo que haga crecer el enfado de los antimonárquicos. El respeto es muy importante, con los millones de personas que somos en España es imposible que todos opinemos igual, así que lo lógico es respetarse y ser tolerantes, no prejuzgar ni criticar a la gente solo porque su forma de pensar sea distinta. Si no es así no hay convivencia posible, haya monarquía o república.

martes, 10 de junio de 2014

Periodistas que hacen campaña

¿Es posible encontrar algún medio a través del que informarse de forma objetiva? ¿O de forma relativamente objetiva, al menos? Digo esto porque estoy cansada de poner la tele, la radio, o leer los periódicos, y ver que las noticias son diferentes según quién las cuente, muchas veces incluso no parecen ni la misma. Un ejemplo: cuando hay manifestaciones masivas, según algunos medios han acudido cientos de miles de personas, mientras que según otros, apenas unas pocas de miles. Pero hay casos que llegan al extremo, al menos para mi gusto. Hay programas, emisoras, periodistas, a los que se les ve el plumero de forma descarada. Que no es malo que se sepa de qué pie cojea determinada persona, lo imperdonable es que toda la línea de un programa o la elección de quienes participan en él giren en torno a una ideología concreta. 

Un ejemplo de esto es el programa de radio "La Mañana" de Cope. Hoy mismo, el presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada, a afirmado lo siguiente, en referencia a la petición de referéndum que están haciendo grupos como Podemos ante la proclamación del príncipe Felipe como nuevo Rey: "Hay mucha gente que está muy contenta pero lo manifiesta muy poco y hay poca gente que está descontenta pero que lo manifiesta con mucho ruido. Da la apariencia de que hay muchos en contra cuando no es así". Varios contertulios han achacado gran parte del éxito de estos pequeños grupos a la difusión y protagonismo que algunos medios les están dando. A ésto, el presentador, Ernesto Sáenz de Buruaga, ha contestado: "en esta casa no". Me he quedado a cuadros ante tal afirmación. No es un secreto que la Cope es una radio de derechas, pero ¿por qué no pueden dar voz a otras ideologías? Se trata de informar sobre lo que sucede, no de vetar a quien piensa diferente.

Otro caso que me llama la atención es el del programa de televisión Las Mañanas de Cuatro. Cuando hace unos meses comencé a verlo me gustó porque me pareció un espacio cercano que trataba los temas que nos interesan a la gente de a pie. Y a día de hoy me sigue gustando, pero me da mucha rabia lo intolerantes que pueden llegar a ser con ideas que no casan con las propias. El presentador, Jesús Cintora, es férreo defensor de Pablo Iglesias, líder de Podemos. En los debates, cuando algún contertulio le rebate más de la cuenta, enseguida le da el turno de palabra "por alusiones" y le permite hablar bastante más que al resto. Iglesias lleva varios meses colaborando en este programa pero a raíz del éxito de su partido en las últimas elecciones, parece caballito blanco en el programa de Cuatro. Intocable, perfectos. Les tratan como si su filosofía fuera la única válida, la mejor. Claro que tendrán muchísimas cosas buenas, pero seguro que también alguna mala, y hay que saber verlo todo.

Entiendo que cada persona tenemos una forma de pensar, entiendo que los periodistas -a los que se presupone objetividad- se decanten por un determinado partido político, ya que tienen opinión como cualquier otra persona. Pero creo que esa opinión debe quedarse en casa a la hora de dar una noticia. No veo lógico que los medios se comporten más como defensores de partidos políticos y como enemigos de los que no piensan como ellos, que como meros informadores. Es comprensible que los periodistas traten con cierta benevolencia a quienes les caen en gracia -eso lo haríamos cualquiera-, pero lo primordial debe ser informar, no hacer campaña a favor o en contra de nadie. Creo que es indiscutible que no todo lo que hace un partido está bien, ni todo lo que hace la oposición está mal. Por lo tanto, ¿por qué hay quienes defienden a muerte a unos y quienes atacan ciegamente a otros, solo por el hecho de ser de un lado o del otro? Creo que hace falta ser una persona muy cerrada de mente para comportarse así. Ni lo entiendo ni lo entenderé nunca.

lunes, 2 de junio de 2014

Abdicación del Rey Juan Carlos I

Esta mañana el rey Juan Carlos I ha abdicado en favor de su hijo, el príncipe Felipe. Primero lo ha anunciado el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy y, unas horas más tarde, el monarca, mediante un mensaje grabado. Los motivos oficiales de la renuncia, en palabras del propio don Juan Carlos: "pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana" y dejar paso a "una nueva generación" que "reclama con justa causa el papel protagonista".





¿Se refiere el Rey a los movimientos ciudadanos, a las nuevas fuerzas políticas que parecen estar poniendo en jaque el actual sistema político español? Hablo sobre todo de Podemos, el nuevo partido liderado por Pablo Iglesias, que ha dado la sorpresa obteniendo cinco diputados en las elecciones europeas celebradas hace una semana, gracias al voto de casi 1.300.000 personas. Desde que se conoció el dato hace siete días el país está revolucionado: han aumentado considerablemente las reivindicaciones sociales, varios miembros de Podemos aparecen asiduamente en los medios demandando cambios, mejoras... de forma incansable. Parece que la gente está con ellos, todo el mundo comenta lo que Podemos está haciendo, para bien o para mal. Y son muchos los que les alaban y parece que cada vez más personas están dispuestas a moverse y a hacer más ruido que nunca.

Puede que este sea uno de los motivos que ha llevado al Rey a pasar el testigo a su hijo, a parte de su delicado estado de salud, que se ha agravado en los últimos años. Que podría haber continuado, seguro, pero ¿en qué condiciones? Desde hace ya bastante tiempo se le ve, cansado y torpe. Ya le tocaba jubilarse después de casi cuarenta años como Rey. Su abdicación ha llegado cuando casi nadie lo esperaba, después de que en enero de este año, al cumplir 76, don Juan Carlos afirmó encontrarse "en buena forma, con energía e ilusión para seguir adelante". Resulta contradictorio que hoy, en su mensaje, el monarca ha explicado que lleva precisamente desde el día de su último cumpleaños madurando la decisión de dejarlo. Resulta difícil creer estas últimas palabras y hay muchos que aseguran que algún suceso reciente le ha hecho tomar esta inesperada decisión.

Y ahora, ¿qué va a pasar? El artículo 57.5 de la Constitución dice que las abdicaciones que sucedan en torno a la Corona "se resolverán por una ley orgánica". Dado que el hecho anunciado hoy no tiene precedentes, dicha norma no existe, por lo que el Consejo de Ministros se reunirá este martes, de forma urgente y extraordinaria, para aprobar la ley orgánica que otorgue valor legal a la abdicación. Después, ese texto deberá ser ratificado por las Cortes, contando con la aceptación por mayoría absoluta de 176 de los 350 miembros del Congreso, y la aprobación del Senado. Por último, entrará en vigor tras publicarse en el BOE (Boletín Oficial del Estado). Una vez dados estos pasos, el Príncipe Felipe será proclamado Rey de España, con el nombre de Felipe VI. Dicen los expertos que el proceso puede duran entre cuatro y seis semanas. Una vez que don Juan Carlos deje de ser Rey seguirá formando parte de la familia real, pero dejará de tener funciones constitucionales.

Durante todo el día de hoy tanto el Rey, como el presidente del Gobierno, miembros de grupos políticos y otras personalidades, han hablado del Príncipe Felipe como sucesor de su padre. Pero hay muchísimas personas que no están dispuestas a aceptar este hecho, por entenderlo como una imposición, cuando vivimos en una democracia, en la que teóricamente habría que consultar a los ciudadanos. Así, rápidamente se han convocado para esta misma tarde numerosas concentraciones para exigir, de forma pacífica, la realización de un referéndum a través del que los ciudadanos puedan manifestar si quieren vivir en una monarquía o en una república. Hay que reconocer que la consulta es lo más democrático que podría hacerse ahora mismo, pero antes de votar hay que informarse, no vale reclamar la III República únicamente por aborrecer la monarquía, como hacen muchos, sin tener idea siquiera de las diferencias entre ambos modelos de Estado. De tener lugar el referéndum, creo que a pesar de las críticas a la monarquía, los republicanos podrían sorprenderse con el resultado.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Campañas que quitan las ganas de votar

Se acercan las elecciones europeas y los dos principales partidos (PP y PSOE) no hacen más que lanzarse pullas, tratando de descalificar al contrario. La mayoría de grupos políticos se dedica habitualmente a desacreditar a los otros, pero PP y PSOE hay ocasiones en las que cruzan la línea de lo ético.

El pasado lunes, el PP hizo público el siguiente vídeo:




Bajo la premisa "hay cosas por las que tienes que pasar una vez en la vida", los populares comparan a los socialistas con males como el sarampión, el acné juvenil, el primer desengaño amoroso o sacarse las muelas del juicio. Terminan el vídeo con la frase "ahora que lo hemos pasado todo, ¿vamos a volver atrás?" y el mensaje "en la buena dirección". 

No sabía si reír o llorar después de ver este vídeo. Pero cuando aún no había salido de mi asombro, el martes, un día después, el PSOE publicó otra grabación, no menos impresionante. Es ésta:




En el vídeo aparecen varias mujeres que se miran la tripa, muy angustiadas al ver que comienzan a tener el vientre de color azul. El mensaje es "con las políticas machistas del PP tu vientre ya no es tuyo. Les pertenece a ellos". Y termina el vídeo con la frase "empieza a recuperar tus derechos".

Vamos, que unos son tildados del peor de los padecimientos y los otros, de dictadores represivos a más no poder. Y digo yo que ni los buenos serán tan buenos ni los malos tan malos, ¿no? Sea como sea, es vergonzoso que en vez de hacer campaña para convencer a los votantes de que su candidatura es la mejor, dediquen la mayor parte de su tiempo a descalificar a los oponentes. La mayoría solo piensan en ascender sin importar las consecuencias, no importa a quién se lleven por delante. Únicamente son trepas que pisan al contrario para conseguir lo que quieren. Qué asco, personalmente se me quitan las ganas de votar a nadie y menos a éstos que demuestran que les importa mucho más quedar por encima del otro que hacer las cosas bien. No se preocupan de hacer cosas buenas para quienes les elegimos, de mejorar la situación... Todo eso les da igual, prometen, prometen hasta que tienen los votos y luego, que nos den a todos. Sinceramente, por mí, podrían irse un poquito a la mierda.

jueves, 15 de mayo de 2014

Libertad de expresión... con límites

¿Dónde están los límites de la libertad de expresión? ¿Hasta qué punto podemos decir todo lo que pensamos, lo que sentimos? ¿Debemos tener en cuenta si hacemos daño a terceras personas con nuestras opiniones? Me hago estas preguntas porque he visto reacciones al asesinato hace unos días de Isabel Carrasco, Presidenta de la Diputación de León, que no me han gustado nada, declaraciones de personas anónimas y no tan anónimas, que me parece que bien merecido tendrían un castigo. Algunos ejemplos:
"Isabel Carrasco tienen bien merecidas todas las balas", "Yo que soy de la provincia me alegro un montón, llamadme hijo de puta o lo que queráis, pero voy a tomar unas cañas", "Yo me alegro de la muerte de Isabel Carrasco, el día que muera Aguirre monto una fiesta", "Como Isabel Carrasco el resto de bastardos del PP", "Iba a hacer un chiste sobre Isabel Carrasco, pero no sé por dónde van los tiros"...

Son solo algunos casos, pero las redes sociales están llenas de comentarios de este tipo. Me da asco leerlos, me repugna que haya personas que hablen así sobre la muerte de una persona, sea quien sea. Muchos de ellos defienden que únicamente están ejerciendo su derecho a la libertad de expresión y que solo dicen lo que piensan. Pero me pregunto si cuando decir lo que se piensa vulnera el honor de una tercera persona, en verdad es válida esa libertad de expresión a la que tanto recurren estas personas. A mí me enseñaron aquello de "la libertad de una persona termina donde empieza la de otra", con lo cual, no creo que podamos decir lo que queremos y cuando queremos, pues muchas veces la expresión de nuestra forma de pensar puede hacer daño a los demás. Que bastante mal pueden estar pasándolo como para ponerles más piedras encima. 

El hecho de que haya gente que se alegra del asesinato de Isabel Carrasco me parece tristísimo, pero no entro a valorar eso, sino el que esas personas lo digan abiertamente, como el que dice lo contento que está porque su equipo de fútbol ha ganado el último partido. Igual, igual. Opiniones tan hirientes deberían guardárselas para ellos y, lo mismo que hace tiempo decir "gora ETA" estaba considerado como apología del terrorismo, del mismo delito debería acusarse a los que proclaman su alegría por la muerte de la política de León. Si yo dijera lo que pienso de cada cosa que veo a diario podría arder Troya. Bueno, yo, y supongo que la mayoría de los mortales. Así que mejor meterse la lengua en la boca y, de vez en cuando, tratar de ser un poco más políticamente correctos.

lunes, 28 de abril de 2014

Ser personas coherentes

Me gustaría saber por qué la gente, en general, es tan hipócrita. Bueno corrijo, somos tan hipócritas, porque quien más quien menos, en algún momento de nuestra vida decimos o pesamos una cosa y hacemos lo contrario. Es algo que odio, no me gusta nada que la gente no sea clara o ande con rodeos. Esta forma de actuar la veo a menudo en la calle, en el círculo de gente en el que me muevo, en la televisión, en los famosos y en los no tan famosos. Vamos, que no se libra ni el tato. Pero ¿por qué? ¿Tan complicado es actuar acorde a lo que se piensa? Parece que así es porque mucha gente prefiere ser políticamente correcto, quedar bien con los demás, o hacer lo que más les interese o le beneficie, en vez de lo que debe hacer.

Un ejemplo de lo que digo es, ahora que lo tenemos muy reciente, la Semana Santa. Todos estamos deseando que lleguen esos días de fiesta para no ir a trabajar, para disfrutar de unas jornadas libres. Pero si es una fiesta religiosa y cada vez menos gente cree, ¿por qué esos días los que no son creyentes, y sobre todo los no practicantes, no van a trabajar? Si esas personas fueran coherentes con lo que piensan, esos días no serían festivos para ellos, al igual que el 6 de enero, el 8 de diciembre, las navidades... Lo mismo pasa con el día 6 de diciembre para los vascos o catalanes -los que son independentistas-, que se van muy contentos por ahí cuando lo que se festeja en esa fecha es el día de la Constitución Española. Un sin sentido.

Volviendo al tema religioso, es curioso que en un estado laico como es España, es decir, "independiente de cualquier organización o confesión religiosa", los funerales oficiales sigan siendo religiosos. Tampoco me cuadra que los políticos, por ejemplo, juren sus cargos ante una Biblia y un crucifijo. Por no hablar de la cantidad de dinero que la Iglesia recibe del Gobierno, o los privilegios fiscales que poseen. No entro a valorar a la Iglesia ni a sus seguidores, cada uno cree en lo que quiere y tendrán sus cosas buenas y también malas, como todos, pero si un país se declara laico, no debería haber ayudas ni favores a la Iglesia y mucho menos actos oficiales de carácter religioso. Digo yo que eso sería lo lógico.

Entre amigos o familiares también sucede a menudo lo de la discordancia entre pensamiento y actos. Un ejemplo: cuando tenemos un problema con alguien resulta más sencillo ignorarlo, no decir ni mu y hacer como que no pasa nada. Esto pasa constantemente y está claro que es lo más cómodo, porque si no se habla de un problema, parece que no existe y se evitan conflictos y discusiones, pero seamos sinceros ¿no es hipócrita actuar así? ¿No es mejor aclarar las cosas con la gente, o al menos intentarlo? Pienso que lo contrario es poner un parche al problema y actuar de manera falsa. Las cosas es mejor solucionarlas y como dice el refrán "más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo".

lunes, 14 de abril de 2014

Lo que podía haber sido...

Hoy es un día triste y bastante decepcionante. El motivo: que la persona que más quiero se ve obligada a abandonar un proyecto -para él una de sus mayores ilusiones-, por culpa de terceras personas, empujado a abandonar un sueño porque psicológicamente ha tocado fondo. Hace menos de un año comenzó un proyecto deportivo con una ilusión que pocas veces le había visto. Los chavales notaron el cambio enseguida y el equipo dio un giro de 180º, gracias al esfuerzo de todos, eso hay que reconocerlo. Los buenos resultados no tardaron en llegar y mantenerse en el tiempo, pero tampoco tardaron en hacerse ver los gallitos del corral, que con el paso de los meses no han hecho sino sacar pecho siempre que han tenido la ocasión. Algo que podría haberse convertido en una bonita hazaña, que podría haber llevado el nombre de un equipo hasta lo más alto, va a quedarse en un desastre y fracaso absoluto. Puede que los resultados sean buenos pero lo único que están consiguiendo a nivel de equipo es ser la comidilla de todo el mundo y ganarse a pulso el calificativo de chusma y camorristas. 

Cuando se pertenece a un grupo en el que se funciona bien, en el que todos ponen de su parte y se trabaja con ganas e ilusión, se siente orgullo, se gane o se pierda. En este caso ignoro si hay ilusión, antes sí lo pensaba, pero viendo el comportamiento de algunas personas sospecho que lo único que mueve a más de uno es la chulería, el pavonearse y quedar por encima de todos los demás y, sobre todo, el descontrol. Porque aquí parece que no saben lo que es el autocontrol. A todos nos resultaría muy sencillo dar rienda suelta a lo que nos apetece hacer en cada momento, gritar cuando nos de la gana o decir lo primero que se nos pase por la cabeza, pero hay que tener algo que se llama respeto y que es fundamental para la convivencia con los demás. Si alguien no es capaz de eso sería mejor que se quedara encerrado en casa y se pegara un cabezazo contra la pared cuando se le cruzara el cable.

Por todo esto, que se repite día tras día, jornada tras jornada, únicamente siento vergüenza. Y rabia, la verdad, porque oportunidades se han dado y muchas, pero hay quienes las han tirado por el retrete. A las personas que se comportan de esta manera les dan igual los castigos, las expulsiones, las palabras de entrenador o directivos, las peticiones de buen comportamiento... A la mínima ocasión aprovechan para sacar el pavo que llevan dentro. Pero hay algo aún peor. Estos cahavales no dejan de ser críos de 17 años, lo malo es que por parte de algunos padres y algún que otro aficionado son habituales los insultos, gritos descalificativos, vejaciones e incluso amenazas a quien ellos consideran oportuno. Pero a ellos que no les digan nada, que entonces se lía y buena. Siento vergüenza ajena, decepción, pena y mucha rabia al ver que hay gente que pisotea, sin remordimientos, los sentiemientos e ilusiones de los demás, sobre todo de la persona que quiero. Y eso no lo perdono.

martes, 8 de abril de 2014

Mi opinión vale más que la tuya

Hoy un grupo de mujeres ha colocado una pancarta en una catedral de Bilbao en la que ponía: "abortaremos en vuestros púlpitos". Hace un par de meses algunas activistas de Femen se presentaron frente a Rouco Varela con el torso desnudo para quejarse por lo mismo, la reforma del aborto. Me parece fatal, no puedo decir otra cosa, creo que únicamente son ganas de llamar la atención. Entiendo que esas chicas defiendan su postura con uñas y dientes, incluso que critiquen a la Iglesia por pensar lo contrario. Lo que no comprendo, y mucho menos comparto, es que les ataquen de ese modo. Por supuesto, tampoco comparto que la Iglesia trate de imponer sus ideales. Las mujeres no católicas deberían poder actuar como mejor les parezca, sin recibir presiones o incluso insultos, como ya ha sucedido en alguna ocasión.

Los extremos nunca son buenos y en este caso tenemos ambos. La Iglesia se cree con el poder moral suficiente como para obligar a una mujer a tener un hijo que no desea y las mujeres pro abortistas, con actos como el de hoy, buscan la ofensa como forma de defender sus ideas. No hay que olvidar que quien plantea la ley del aborto es el Gobierno, no la Iglesia y a quien hay que ir a protestar es a quien hace la ley, no a quien está de acuerdo con ella. A diario nos cruzamos con muchas personas que piensan distinto a nosotros y si nos dedicáramos a enfrentarnos a ellos el mundo sería un lugar mucho más violento de lo deseable. Y bastante tenemos con lo que tenemos.

A diferencia de hace años, en la actualidad a nadie se le obliga a comulgar con las ideas de la Iglesia. Hoy día ser creyente y, sobre todo, practicante, es algo que se elige libremente y quien decide hacerlo no es peor persona, por mucho que haya a quien le repugne lo que la religión promulga. Lo que no se debe hacer es meterse con alguien por su forma de pensar, ya sea en religión, política, o en la calle en el día a día. Y eso es algo que sucede mucho, cuando alguien dice algo que no compartimos es común que la conversación termine en una acalorada discusión. ¿Por qué es tan difícil discutir puntos de vista con alguien que opina distinto sin que llegue la sangre al río? Es tan sencillo como defender una postura sin ofender ni dañar al otro. Se llama tolerancia y es algo de lo que, desgraciadamente, mucha gente carece.

martes, 1 de abril de 2014

Los pobres no importan

Tras conocerse los resultados del informe de Cáritas que afirma que España es el segundo país de Europa con más pobreza infantil, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha respondido frases como éstas: "no se corresponde con la realidad", "si hay más desigualdad en España es por consecuencia de la crisis y del paro que ha generado esa crisis", "provocan un debate que no se corresponde con la realidad", "España está superando la crisis económica con el esfuerzo de todos". ¿De todos, ha dicho? Será de los pobres, porque los ricos, son más ricos que nunca. A costa de los pobres, claro.

Tras escuchar las palabras del ministro, la famosa monja dominica Sor Lucía Caram, le ha contestado así a través de la red social Twitter: "El ministro Montoro falta a la verdad, encubre la miseria que ellos han generado y cronificado y falta el respeto a todos los españoles", "Montoro dimisión Ya. Insultantes declaraciones de un aliado de la estafa y mentira del Estado. Caritas no miente", "Cinismo de Montoro y del aparato del Gobierno. Espero que demuestre lo que dice y que tenga las manos limpias y la transparencia de Caritas".

Me encanta esta mujer porque para nada representa a la Iglesia actual, la que parece preocuparse de cualquier cosa menos de los más necesitados. Esta monja me recuerda a las que yo conocí cuando era pequeña, las que hacían obras de caridad, ayudaban a los que lo necesitaban y lo más importante, pedían lo justo para realizar su labor y vivían de forma austera. Hoy día las cosas parecen haber cambiado: muchos religiosos y religiosas dicen representar a la Iglesia mientras viven como reyes. Si no recuerdo mal, la Biblia enseñaba la pobreza como forma de vida, así que estos últimos a lo mejor deberían confesarse.

Volviendo al tema del ministro Montoro, este señor no tiene vergüenza. Y lo digo en el sentido estricto de la palabra, ya que si la tuviera no se atrevería a salir a la calle después de las barbaridades que ha soltado. Sea cierto o no el informe de Cáritas -ahí no voy a entrar ahora- es más que evidente que en España hay millones de personas que viven en la pobreza, sin nada que comer, sin poder comprar ropa, sin poner la calefacción en invierno... Y como ya he dicho más de una vez, los que pueden hacer algo por evitar o arreglar esa situación, miran para otro lado. Hay que ser cínico para salir en la televisión diciendo que estamos saliendo de la crisis y que el esfuerzo es de todos. El esfuerzo es del ciudadano de clase media y baja al que han frito a recortes. Qué sinvergüenza el ministro.

Mientras pasa esto, los ministros y demás políticos siguen con sus vidas de siempre como si nada, gastando en lo que les da la gana sin dar explicaciones. De todos y cada uno de los españoles sale el dinero para pagar cosas tan innecesarias como los sueldos vitalicios de ex-políticos o las asignaciones de la Iglesia y de la Casa Real. ¿Acaso no es más importante alimentar a millones de niños que pasan hambre cada día, en vez de pagar puntualmente a Aznar, Felipe González y compañía por no hacer nada? Está claro que ayudar a los que lo están pasando mal no es una de las prioridades de quienes están en el poder. Y lo peor es que salen en los medios diciendo lo que quieren y han llegado a un punto en que les da igual lo que se diga de ellos. Da auténtico asco.

martes, 25 de marzo de 2014

Repaso a la vida política de Adolfo Suárez

Después de lo acontecido estos días en el ámbito de la política española, es obligado dedicar una entrada en mi blog a Adolfo Suárez y hacer un breve recorrido por la vida del que fuera presidente del Gobierno entre 1976 y 1981. Fué nombrado primero por el Rey Don Juan Carlos y, un año más tarde, votado por el pueblo como representante del partido UCD (Unión de Centro Democrático). Así se convirtió en el guía de la Transición española, el primer presidente elegido de forma democrática después de casi 40 años de dictadura franquista. 

Una vez en el poder Suárez podría haber optado por continuar la política dictatorial de Franco, pero no lo hizo. En su primer año en la presidencia del Gobierno, entre otras cosas, legalizó los sindicatos y el Partido Comunista de España y firmó con los principales grupos políticos los Pactos de La Moncloa (programas de saneamiento de la economía y de actuación jurídica y política). En 1978, también bajo su mandato, se aprobó la Constitución, la que tenemos actualmente, cuestionada por muchos ahora pero muy significativa en aquellos años. 

En 1979 UCD volvió a ganar las elecciones. El PSOE comenzó entonces una dura oposición contra el Gobierno de Adolfo Suárez, llegando a hacer una moción de censura contra él. La propuesta no prosperó pero desde ese momento Suárez vio como incluso los miembros de su propio partido empezaban a cuestionarle. Cada vez recibía menos apoyo e incluso se vislumbraban indicios de un golpe de Estado. Ante tal pésimo panorama presentó su dimisión al Rey el 29 de enero de 1981. La renuncia no sirvió para calmar los ánimos y un mes después tuvo lugar el famoso intento de Golpe de Estado de Tejero (23F). 

Un año más tarde, en 1982, Adolfo Suárez fundó el CDS (Centro Democrático Social), partido con el cual se presentó a las elecciones generales de octubre de ese mismo año, que ganó el PSOE por amplia mayoría con Felipe González a la cabeza. El CDS se llevó un gran batacazo (el 3% de los votos y 2 escaños), teniendo que conformarse con integrar el Grupo Mixto. Cuatro años después, en las siguientes elecciones generales de 1986, el partido de Suárez logró su mejor resultado electoral, el 10% de los votos, obteniendo 19 diputados y tres senadores. 


A pesar de ello, a partir de entonces el partido centrista de Adolfo Suárez fue perdiendo adeptos, mientras que los grandes (PSOE y PP) se iban consolidando. Así, en mayo de 1991, tras un nuevo fracaso en las elecciones municipales y autonómicas, perdiendo más de la mitad de votos obtenidos anteriormente, Suárez dimitió como presidente del CDS. Unos meses más tarde renunció a su escaño en el Congreso abandonando así la política activa. 

Cinco años más tarde, en 1996, Felipe de Borbón le entregó el premio Príncipe de Asturias de la Concordia "por la trascendencia de su aportación personal a la concordia democrática entre los españoles, que se proyecta como ejemplo en el ámbito internacional".

En los siguientes años Adolfo Suárez estuvo alejado de la política, a excepción del año 2003, cuando acudió a un mitin para apoyar a su hijo Adolfo Suárez Illana, candidato del PP a la presidencia de Castilla-La Mancha. Esa fue su última aparición pública y en ella hubo quien ya vio síntomas del Alzheimer que ha padecido durante sus últimos años de vida. La última imagen que se tiene de él es en su casa, en el año 2008, con el rey Don Juan Carlos, que acudió a visitarle para imponerle el collar de la Insigne Orden de Toisón de Oro. 


Hace apenas dos días, el 23 de marzo de 2014, Adolfo Suárez falleció a los 81 años. Al conocer su muerte el Gobierno de Rajoy decretó tres días de luto oficial. El féretro ha estado expuesto en el Congreso de los Diputados para que los ciudadanos que lo desearan pudieran acudir a darle el último adiós y hoy, 25 de marzo de 2014, el cuerpo del ex-presidente ha sido enterrado junto al de su mujer, Amparo Illana, en la catedral de Ávila, su localidad natal. 


jueves, 20 de marzo de 2014

Más IVA... otra vez

Desde hace unos días se está anunciando una posible subida del IVA del 10% al 21% en productos y servicios básicos como carne, pescado, lácteos, aceite, gafas o recogida de basuras. Aunque estaría mejor decir reordenación, como apunta el gobierno en su empeño de encubrir lo que a todas luces es una subida. Lo es porque va a afectar a nuestros bolsillos y a eso no se le puede llamar de otra manera: subida de impuestos. Que no intenten engañarnos. De realizarse, los cambios atañerían al 65% del gasto mensual familiar, lo que supondría un aumento de 342 euros al año por hogar.  A ver cómo se las apañan los que ya lo pasan mal ahora. Poco debe importar eso a los de arriba.

Cogiendo esas cifras como referencia, yo de primeras ya me quedo sin vacaciones. Y sin cine -que ya voy poco-, sin salir a cenar fuera, sin poder tomar algo el fin de semana... Serían casi 30 euros más de gasto al mes, cantidad que para algunas personas no es importante pero, para otras muchas, puede hacer que se trastoquen todos los planes. Los que llegamos muy justos a final de mes podemos llegar a notarlo y mucho. Yo no tengo ningún problema en apretarme el cinturón y no gastar en cosas que no me hacen falta, pero a este paso vamos a tener que quedarnos en casa para no gastar o, como mucho salir a pasear, que es gratis. Ahora que empieza el buen tiempo ni a la playa podremos ir por no gastar gasolina. 

Últimamente se oye mucho que debería pagar más impuestos quién más tiene. Yo cada vez estoy más convencida de que sería una buena medida, ya que una subida de IVA no supone el mismo esfuerzo para alguien que gana 800 euros que para el que gana 2000. Una idea que he escuchado recientemente es gravar el consumo en vez de los productos, es decir, que la gente pague impuestos en función de la cantidad de bienes y servicios que consuman. Me parece una propuesta muy interesante y ojalá pudiera hacerse algo parecido, aunque creo que, teniendo en cuenta que los que ponen las leyes son de los que más poseen y consumen, supongo que algo así no va a suceder.

Es curioso recordar cómo Rajoy echaba en cara a Zapatero en 2009 un aumento del IVA diciéndole: "va a subir hasta el IVA de los chuches". Pues bien, ahora es él quien va a hacer lo mismo, porque la subida -perdón, reordenación- del IVA afectará también a las golosinas -pobres críos-. Hay que tener muy poca vergüenza para hacer cosas que anteriormente has criticado a otra persona. Y además, hacerlo de forma pública, porque si lo haces a nivel personal que no se entera nadie, pase, pero que lo hagan los políticos... Es el pan nuestro de cada día, se recriminan cosas que ellos mismos hacen. Yo no soy capaz de entenderlo. Se supone que deben hacer cosas buenas por el pueblo, ¿o no?

lunes, 17 de marzo de 2014

Vamos a contar mentiras

Me doy cuenta de que nos engañan por todas partes, que recibimos mentiras en muchos ámbitos de nuestra vida, desde la gente más cercana hasta los que no conocemos de nada, como los políticos. Me estoy debatiendo entre la indignación, la rabia e incluso el miedo. ¿Quedarán personas honradas y sinceras en el mundo? ¿Podemos fiarnos al cien por cien de alguien? No pondría la mano en el fuego por afirmar ninguna de las dos cosas.

Acabo de ver a Elena Valenciano (segunda del PSOE) en la televisión hablando de todo lo bueno que su partido haría si estuviera en el poder. Me ha llamado especialmente la atención su defensa de que el pago de impuestos sea proporcional a las posesiones de cada individuo. Qué cara hay que tener para soltar eso cuando ellos no lo hicieron hace no tantos años en el poder. Cómo se nota que hay elecciones a la vista.

Hace unos días Gallardón, ministro de Justicia, afirmó: "Este Gobierno no ha concedido un solo indulto en casos de corrupción. Es más, mientras yo sea ministro de Justicia, no lo va a hacer". Automáticamente hubo quien tiró de hemeroteca para demostrar que las palabras del ministro no eran verdad. El PP ha indultado al menos a ocho personas condenadas por corrupción, según datos del BOE. ¡Ay, qué mentirosillo Gallardón! Después se defendió explicando que él entiende por corrupto al que se lleva dinero público. ¿Pero qué importa lo que él entienda? Nada. Corrupto es, según la RAE, quien "se deja sobornar, pervertir o viciar". Así que Gallardón, para la próxima es mejor que piense antes de hablar.

Hoy mismo en el programa de La Sexta "Salvados", Jordi Évole ha entrevistado a Roberto Saviano, escritor italiano especializado en la Camorra (mafia italiana) y el narcotráfico. Una de las cosas que ha revelado es que ETA está dentro del negocio de las drogas y que a los gobernantes españoles no les interesa que esto se sepa porque, de ser así, no sería bien vista ninguna negociación con la banda. A este hombre podemos creerle o no, pero suele decirse que cuando el río suena... En caso de ser verdad, ¿cuánto tiempo llevan engañándonos en lo referente a la banda terrorista? A saber.

El propio Jordi Évole nos la coló a muchos hace algunas semanas al emitirse el falso documental "Operación Palace", en el que se afirmaba que el Golpe de Estado del 23-F fue un teatro orquestado por los principales líderes políticos del momento con el fin de reforzar y preservar una democracia que se estaba viendo amenazada. Para realizar el falso documental contaron con el testimonio de algunos de los supuestos protagonistas, con lo que algunos nos lo creímos de principio a fin y pasamos una hora con la boca abierta. Al finalizar la emisión Évole reconoció el engaño e hizo alusión a la cantidad de veces que nos cuentan mentiras y nunca nos enteramos. Algo para reflexionar. A saber cuántas de las cosas que vemos por la television son ciertas.

Ahora que se han cumplido diez años de la tragedia del 11-M todos recordamos como el PP, en el gobierno en aquel momento, mintió sobre la autoría del atentado reiterando que había sido ETA, a pesar de que los expertos lo descartaron la misma mañana de los ataques, al no coincidir los explosivos con los que la banda solía utilizar. Con las elecciones a dos días, al PP no le interesaba que se supiera la verdad sobre los autores de la masacre, ni los motivos. Lo peor es que ahora, tanto tiempo después, alguno sigue insinuando que ETA tuvo algo que ver. Con dos cojones, ¡sí señor!

En fin, podría llenar páginas mencionando las mentiras de las que nos hemos enterado después de que nos las han intentado colar, pero no es plan. Lo malo es pensar en todas las trolas que no descubrimos, las que nos tragamos como tontos. Hay quien puede decir "ojos que no ven, corazón que no siente", pero yo detesto que me mientan, sobre todo si es para manipularme. Y eso es lo que parece que hacen los medios de comunicación, los políticos y en definitiva, los poderosos, para lograr sus objetivos, como si fuéramos títeres a su disposicion. Como no se puede dudar de todo y de todos, por desgracia y mientras su conciencia les deje, lo seguirán haciendo. Así que al loro.

viernes, 14 de marzo de 2014

Los giros de "Cuéntame"

Llevo casi 13 años viendo la serie "Cuéntame", desde el primer capítulo en 2001 hasta el emitido esta noche. 15 temporadas, 262 episodios, de los cuales no me he perdido ni uno, que yo recuerde. La serie me gustó desde el principio y, aunque ha tenido capítulos infumables -como la mayoría de series-, llevando más de 12 años en antena eso es algo perdonable. Lo que creo que engancha es su capacidad para hacer que los espectadores nos sintamos parte de la familia Alcántara en muchos momentos. Al final no dejan de ser una familia normal, como la que podemos tener cualquiera, y es fácil verse reflejados en muchas de las situaciones que han vivido a lo largo de todos estos años.

Precisamente por esa cercanía que transmite me ha dolido especialmente la infidelidad de Antonio a Mercedes, más que nada de lo que haya pasado antes en la serie. Los dos últimos capítulos -el anterior, cuando Mercedes se entera del engaño y el de hoy, en el que lo averigua el resto de la familia y Mercedes no quiere ni ver a Antonio- me han resultado especialmente intensos y emotivos. Este matrimonio ha pasado por mil problemas y nos han hecho sufrir en lo que conseguían superarlos, pero esto se lleva la palma.

Cuando hace algunas semanas se intuía lo que Antonio iba a hacer, pensé que los guionistas se habían vuelto locos. ¿Cómo Antonio iba a hacerle eso a Mercedes, si son un matrimonio perfecto, envidiable, si se adoran? De hecho hasta me enfadé un poco al ver el giro que estaban a punto de darle a la serie con el fin -bajo mi punto de vista- de ganar audiencia. La jugada les ha salido redonda porque, aunque media España debe estar de morros por lo sucedido, estoy segura de que todos están pegados a la televisión esperando a ver qué pasa.

El momento en el que Antonio comete la infidelidad tenía una mezcla de asombro y pena... no me lo podía creer. Qué angustia. Y peor fue la semana pasada, cuando Mercedes se dio cuenta de todo. La verdad es que lo han hecho genial Ana Duato e Imanol Arias interpretando la situación. Personalmente han conseguido que sufra con Mercedes e incluso que me sienta un poco traicionada por Antonio. ¿Cómo ha sido capaz de hacerle eso a su adorada mujer? Y encima parece que no ha sido un simple desliz, sino que siente algo por "la otra", ¡madre mía!

Dado mi enfado inicial hasta pensé en dejar de ver la serie, como protesta. No me parecía bien que por ganar audiencia tiraran por tierra la imagen de matrimonio perfecto que nos llevaban vendiendo tantos años. Pero una vez pasada mi indignación, me pudo la curiosidad y al final he seguido viéndola. No sé si he hecho bien, porque estoy más enganchada que nunca y pasándolo fatal cuando la veo. Y mira que el matrimonio ha superado cosas a priori más graves: la ludopatía de Antonio, el cáncer de Mercedes, las adicciones de Inés... A pesar del mal rato que me hacen pasar, bravo por los guionistas y sobre todo por los actores, por lo que están transmitiendo y sobre todo por cómo lo están haciendo.

jueves, 6 de marzo de 2014

El problema de la inmigración ilegal

Hoy se cumple un mes de la muerte de quince inmigrantes cuando intentaban llegar a Ceuta nadando desde Marruecos. Por todos es sabido lo que ocurrió esos días: mentiras del ministro de Interior y de la Guardia Civil sobre el uso de pelotas de goma, quejas de ONGs, presiones para que se investigara lo sucedido... Por el momento nadie se responsabiliza de lo que pasó, se da por bueno que las muertes fueron por ahogamiento y tanto marroquís como españoles se lavan las manos. En España al menos se ha tomado la medida de no disparar contra nadie. Algo es algo. Desde entonces, raro ha sido el día en el que no se hayan producido nuevos intentos de entrar en territorio español a través de diferentes puntos de Ceuta y Melilla.

Este tema es bastante complejo y muy dificil de tratar. La ley dice que cuando un inmigrante consigue pisar suelo español no se le puede echar "en caliente", es decir, en el momento, sino que debe iniciarse un proceso de expulsión. Con Marruecos, por ejemplo, España tiene un tratado por el que el pais africano debe readmitir a los inmigrantes, siempre que se pruebe que provienen de allí. El problema es que la mayoría llegan aquí indocumentados y cuando se les pregunta, ellos que son muy listos, se niegan a dar su nombre y a revelar su procedencia, por lo que las autoridades españolas no tienen a donde repatriarlos. 

Ante semejante panorama, no queda otra opción que darles cobijo. Se les interna en un centro de inmigrantes, en teoría, a la espera de ser deportados, cosa que no suele suceder. En función de la ocupación de esos centros y de las necesidades de espacio, van siendo trasladados a diferentes ciudades de la península, donde terminan viviendo de forma irregular. Llegados a este punto, hay un descontrol total por parte de las autoridades. Cierto es que llevan tiempo desbordados ante la masiva llegada de ilegales -Interior afirma que cerca de 80.000 esperan en Marruecos y Mauritania una oportunidad para entrar en España-, pero eso no justifica que les suelten por el territorio español y se olviden de ellos.

Ilegales o no, los inmigrantes tiene derechos como cualquiera de nosotros, y no se les puede cortar el paso de cualquier forma. Pero tampoco se debe acoger sin control a todos los que vienen. Es aquí donde surge el conflicto, una papeleta muy dificil de solucionar. España centra todos sus esfuerzos en ponérselo difícil a los que desean entrar en España, incluso pide ayuda a gritos a Europa. Pero quizá la solución no sea empeñarse en que no vengan, sino pensar en por qué lo hacen. Y esos que tienen tanto poder, deberían utilizarlo para acabar con las injusticias y abusos que sufren millones de personas en el continente africano, situaciones desesperadas que hacen que se la jueguen en busca de una vida digna. De ser así, quizá no saldrían huyendo como lo hacen.

viernes, 28 de febrero de 2014

Indefensión ante abusos laborales

Es vergonzosa la situación laboral que está sufriendo cada vez más gente en este país. Dos ejemplos reales: 
  • Un trabajador tiene una discusión (por el motivo que sea) con uno de los jefes de la empresa en la que trabaja, y al día siguiente de la disputa le comunican que está despedido.
  • Una persona que trabaja en una empresa propiedad del Señor X y le mandan a trabajar a otra empresa, también propiedad del Señor X, perdiendo su antigüedad. La alternativa: despedirle y pagarle una indemnización. Esta persona, si quiere seguir llevando un sueldo a casa, tiene que renunciar a la antiguedad que se ha ganado con su trabajo de años. Es un abuso pero, estando la cosa como está, como para decir que no.

Ese es el principal problema que mucha gente tiene hoy día, que es tan necesario llevar dinero a casa todos los meses, que se aceptan condiciones de trabajo abusivas: bajadas de sueldo, horas extra obligatorias que no se pagan... y cualquier otra imposición bajo amenaza de despido. Y claro, la gente tiene tanto miedo a quedarse sin empleo que acepta casi cualquier cosa, a pesar de la impotencia de verse víctima de una injusticia. Cada vez son más los que van a trabajar agachando la cabeza y casi sin mirar a los ojos al jefe, no sea que le parezca que le han mirado mal y les mande a la calle. Puede parecer exagerado pero para nada lo es. No digo que en todos los trabajos suceda eso, pero cada vez son más los jefes déspotas que se aprovechan del miedo de los empleados para abusar de ellos laboralmente hablando, y a los que no les tiembla la mano a la hora de deshacerse de los empleados molestos. Es increíble que con la de cosas que se han conseguido a lo largo de un montón de años de lucha se esté volviendo a semejante precariedad laboral.

No hay derecho a que haya gente en tales situaciones. Es evidente que no todos los trabajos tienen que ser maravillosos y es imposible que todo el mundo vaya súper feliz a trabajar, lógicamente hay personas descontentas con sus trabajos, que no les gusta lo que hacen, pero lo hacen para obtener un sueldo a cambio y punto. Pero que la gente vaya con miedo a trabajar por el temor a ser despedidos me parece algo demasiado grave a lo que alguien debería poner freno. Que digo yo que si ésto lo sé yo, lo saben lo que tiene poder para pararlo. El problema es que esas personas miran para otro lado y en vez de velar por los trabajadores, prefieren dar facilidades a esos que amenazan con despedir, para que en caso de cumplir sus amenazas, lo tengan más facil que nunca y no les haga mucho daño en el bolsillo.

sábado, 22 de febrero de 2014

El desarme de ETA, de risa

El viernes la Comisión Internacional de Verificación (CIV) ofreció una rueda de prensa asegurando que ETA ha sellado recientemente una "cantidad determinada de armas y explosivos". Al terminar el comunicado, Ram Manikkalingam, líder del grupo de verificadores, hizo público un inventario con el total del material retirado. Vi el anuncio en directo y, al terminar, mi primera impresión fue que se trataba de un gran gesto por parte de la banda terrorista. Pero mi entusiasmo duró poco. Unos minutos después la cadena inglesa BBC emitió un vídeo que mostraba la entrega "parcial" de armas. Me quedé atónita al ver el arsenal sellado, todo encima de una mesa: cuatro armas, dos granadas, 300 balas, dieciséis kilos de material detonante y nueve detonadores. ¿Esto es lo que le queda a ETA?, me pregunté. Según las fuerzas de Seguridad, la banda aún tiene al menos 250 pistolas como las entregadas y miles de kilos de material. De ser así, la cantidad entregada resulta ridícula. Para más inri, los verificadores han declarado hoy mismo que los dos miembros de ETA que aparecen en el vídeo mostrando las armas, se las volvieron a llevar prometiendo no usarlas. Qué poco serio.

Hay quienes opinan que hay que ver el lado positivo y la buena intención de ETA, que es de alabar el paso que han dado y que ahora le corresponde al Gobierno dar el siguiente paso. Si así se hiciera estaríamos hablando de una negociación con la banda y es aquí donde surge la polémica: ¿Se debe negociar con terroristas, por mucho que muestren una actitud afable? En la calle hay opiniones para todos los gustos, están los que perdonan fácilmente y creen que todo el mundo merece una segunda oportunidad y quienes ven imposible perdonar los asesinatos de ETA.  Nuestros políticos, por una vez, están casi todos de acuerdo. Tanto el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, como representantes de otros grupos, ven insuficiente el gesto de la banda y les exigen que simplemente desaparezcan, sin intermediarios de por medio. No se debe despreciar una entrega de armas, aunque sea parcial y ridícula, como esta, que finalmente ha quedado en una simple declaración de intenciones, pero cierto es que si realmente la pretensión de ETA es eliminar su arsenal sería tan fácil como que se deshicieran del mismo de una sola vez.

Manikkalingam pidió al Gobierno que coopere en el proceso de desarme de ETA no realizando detenciones y no poniendo obstáculos, confiando para ello en la palabra de los terroristas. Estos señores verificadores dicen tener mucha experiencia en resolución de conflictos pero cuanto más les veo más me parecen actores de una cámara oculta en la que tratan de tomarnos el pelo. En referencia a la petición de no arrestar a nadie, me pregunto: suponiendo que ETA de verdad quiera deshacerse de todas sus armas, ¿basta con eso para obviar los asesinatos cometidos en el pasado? Creo que la desaparición -o desarme por el momento de la banda- no elimina la obligación de pagar por sus delitos. Alguien me ha dicho recientemente algo con lo que no puedo estar más de acuerdo: si ETA por fin quiere hacer las cosas bien, desarmarse y desaparecer como banda terrorista, lo que tienen que hacer sus miembros es entregarse a las autoridades y cumplir la pena que les corresponda. Y por supuesto pedir perdón,  aunque a las víctimas no les sirva de mucho, pero deben hacerlo. Después de esto, ya hablamos.

lunes, 17 de febrero de 2014

En el deporte, cero violencia

El pasado sábado un insensato lanzó un bote de gas lacrimógeno en El Madrigal, cuando Villarreal y Celta disputaban un partido de fútbol. La consecuencia fue cientos de personas con picor en ojos y garganta, la paralización temporal del encuentro y el desalojo del campo. Y pudieron ser peores. Varios expertos han asegurado que ese tipo de gas únicamente lo pueden adquirir el ejército y la policía, por lo que muy probablemente el que lo tiró lo obtuviera de forma ilegal en el mercado negro.

Hay quienes culpan del incidente a un insuficiente control por parte de los vigilantes de seguridad de El Madrigal. Pero ¿cómo van a cachear a los 25.000 aficionados que caben en ese campo, o registrar sus bolsas o mochilas? ¿Y en un estadio como el Bernabeu o el Camp Nou, con capacidad para casi 100.000 espectadores? Tendrían que empezar a revisar a la gente horas antes del comienzo del encuentro, algo imposible, por lo que habitualmente se hace de forma aleatoria.

Para mí, el único responsable de lo sucedido es quien tiró el bote. Él decició hacer lo que hizo y nadie más que él debería responder por ello. Se está hablando de una posible multa para el Villareal que puede llegar hasta los 650.000 euros, pero es más que probable que finalmente la sanción será mucho más pequeña y aquí no ha pasado nada. Así ha pasado otras veces: 3.000 euros al Barça por un mecherazo a Roberto Carlos en 1997, 6.000 euros al Valencia por el lanzamiento de una moneda a un linier en 2006 o 9.000 euros y dos partidos al Betis por un botellazo a Armando, portero del Athletic de Bilbao, en 2008.

Si las sanciones son así de ridículas -pagar unos pocos miles de euros no supone nada para los clubes- los indeseables que cometen este tipo de agresiones no tienen el más mínimo miedo a repetirlas. Es cierto que si se castiga al club pagan todos los aficionados, pero como ha dicho hoy el periodista José Apezarena en un programa de La Sexta, si los castigos fueran mucho más fuertes (cerrar el estadio un mes o dos, por ejemplo) serían los propios hinchas los que vigilarían que no vuelvan a pasar actos violentos como el sucedido este fin de semana en El Madrigal.

Hace pocos días viví una experiencia que, sin llegar a tanto, me causó una enorme pena. En un partido de fútbol sala de juveniles (16-17 años), en el que había bastante rivalidad entre los dos equipos, varios aficionados del club visitante se dedicaron durante gran parte del encuentro a calentar a los propios jugadores, animándoles a realizar entradas y aplaudiendo las mismas cuando sucedían. Era muy evidente que no habían ido a ver el partido, si no a crear polémica y buscar pelea. Es muy triste que haya gente que acuda a un evento deportivo para cosas de estas. En el deporte, deportividad ante todo y cero violencia.

jueves, 13 de febrero de 2014

El poder del pueblo

En este país parece que cuando elegimos un Gobierno lo hacemos para que nos dirijan y manden durante al menos cuatro años. Así es como suceden las cosas: cuando hay elecciones se vota y el partido elegido se cree con potestad para hacer y deshacer mientras dure su legislatura. Hacen y cambian leyes, recortan de donde pueden -y de donde no, también-, toman decisiones sin dar explicaciones... 

¿Debería ser esto así? Creo que la mayoría contestará que NO. Opino que votar a un determinado partido político no significa tener que comulgar con todo lo que diga o haga y, mucho menos, que sus dirigentes puedan hacer lo que les venga en gana sin que nadie les tosa. Muchos se escudan en que han sido elegidos de forma democrática en las urnas y que por eso no entienden que la gente proteste.

Si así fuera no existirían las mociones de censura, ni podrían hacerse manifestaciones o huelgas de carácter político. Seríamos como borregos que diríamos amén a todo lo que el político de turno decidiera imponer. Eso se llama dictadura, y hace tiempo que, por suerte, dejamos ese capítulo atrás. Aunque a más de un@ le gustaría que fuera así.

El asunto es tan sencillo como que, cuando un político lo hace mal, cuando una amplia mayoría está descontenta con sus actuaciones y lo demuestra en la calle, como está sucediendo últimamente, su obligación es dimitir. Porque no olvidemos que los políticos no son nuestros dueños, todo lo contrario, están a nuestro servicio y su obligación es -o debería ser- buscar nuestro bienestar, no imponer sus normas, nos gusten o no. Es evidente que a todos no se puede contentar, pero cuando tanta gente se queja...

Por ejemplo, la que se está liando con la Ley del Aborto no es normal. A Gallardón le importa poco que miles de personas salgan a la calle a protestar, que miembros de su propio partido se opongan a esa ley, él mira hacia otro lado y sigue adelante con su reforma. Hasta que no lo consiga no va a parar, aunque media España se le eche encima. Hay que reconocerle el valor al hombre, eso sí.

En otros países europeos es común que cuando un político hace algo mal, dimita. Uno de los últimos casos es el del ministro de inmigración británico, que renunció hace unos días al saberse que su empleada de hogar estaba en el país de forma ilegal. Otro caso: hoy mismo se ha sabido que Enrico Letta, primer ministro italiano, presentará mañana su dimisión tras votar la mayoría de miembros de su partido por un cambio de Gobierno. Esto en España no pasaría ni en sueños, aquí nuestros políticos no se van ni con agua hirviendo. 

En definitiva, votar a alguien no significa otorgarle libertad total y abosulta y, ya que parece que es lo que pretenden imponernos con la mayor de las desvergüenzas, tocará protestar y protestar hasta que vean que no pueden hacer con nosotros lo que se les antoje. Ya que la oposición y demás grupos políticos ladran pero no muerden nada, está en las manos de los ciudadanos decir basta. A los gobernantes les elige el pueblo y si el pueblo no está contento ¡fuera!

lunes, 10 de febrero de 2014

Cuento: Martín y el pirata Cejasblancas

Martín era un niño de ocho años al que le encantaba leer historias de piratas. Tenía muchos cuentos, pero su preferido era uno que le habían regalado cuando era muy pequeño. Trataba sobre Cejasblancas, un pirata bueno que tenía un barco muy grande y vivía un montón de aventuras en el mar. Martín leía todas las noches ese cuento y le encantaba soñar con Cejasblancas cuando se quedaba dormido.  

Una noche, cuando el papá de Martín apagó la luz y se marchó de la habitación, él cogió una linterna que tenía en la mesilla y se puso a leer el cuento debajo de las sábanas. Se quedó dormido antes de terminarlo y, sin que se diera cuenta, Cejasblancas sacó un brazo de las páginas del libro y tiró del pijama de Martín para llevarlo dentro del cuento.

Cuando Martín se despertó se dio cuenta enseguida de que estaba en el barco pirata. Al principio se asustó, pero luego se puso muy contento cuando vio a Cejasblancas:

– ¡Hola! –dijo Martín, con una gran sonrisa en la cara–. ¿Qué hago aquí?

–¡Hola Martín! Como te gusta tanto mi cuento te he traído para que me acompañes en una de mis aventuras –le contestó el pirata.

–¡Yupi! –exclamó Martín–. ¿Y qué vamos a hacer?

–¡Vamos a buscar un tesoro! –le explicó Cejasblancas.


Le enseñó un mapa que llevaba a una isla mágica. Allí había escondido un tesoro y, si lo encontraban, podrían pedir un deseo. Enseguida se pusieron en marcha rumbo a la isla, les esperaba un día entero navegando y no querían perder tiempo. Cuando llegaron y bajaron del barco, Martín vio que las flores, los árboles, los animales, la arena… ¡eran de chocolate! Le gustaba mucho el dulce y se puso contentísimo porque allí podría comer todo lo que quisiera. Cogió una concha de chocolate blanco que había en la playa y se la llevó a la boca.

–¡No, Martín! ¡No te la comas! –le gritó Cejasblancas mientras se la quitaba de la mano–. Este chocolate es mágico, igual que la isla, y si te lo comes te convertirás en un niño de chocolate tú también.

–Pero... ¡no es justo! Me gusta mucho el dulce y todo esto seguro que está riquísimo –dijo Martín.

–¡Claro que sí! Pero si quieres seguir siendo un niño de carne y hueso más vale que no te lo comas –le explicó el pirata.

–Está bien… –refunfuñó Martín.
 

Miraron el mapa del tesoro, que decía que tenían que subir la montaña que había al lado de la playa. Era muy alta y tuvieron que andar mucho, pero después de un rato por fin llegaron arriba, donde vieron un paisaje muy bonito, con un montón de árboles, plantas y flores. Todo parecía muy rico y Martín, que ya empezaba a tener hambre, quería comérselo, pero se acordó de que tenía que aguantarse las ganas si no quería ser un niño de chocolate.

Lo siguiente que tenían que hacer era buscar un árbol muy grande con flores de color azul. Dentro de su tronco estaba escondido el cofre con el tesoro. Miraron todos los árboles pero no vieron ninguno que tuviera las hojas azules, todas eran verdes o amarillas.

–No lo vamos a encontrar nunca –dijo Martín, triste.

–No pierdas la esperanza Martín, seguro que está por aquí –le contestó Cejasblancas.


Siguieron buscando, pero el árbol no aparecía. Ya no sabían dónde mirar, habían recorrido todos los rincones de la montaña y no había ni rastro del árbol. De repente, vieron un puente en el que no se habían fijado antes. Se acercaron y descubrieron que al otro lado estaba el árbol de las hojas azules. Por fin lo habían encontrado, pero tenían que cruzar el puente y a Martín le daba miedo porque estaba bastante roto y se movía mucho de un lado a otro.  

Cejasblancas le dijo que no se asustara, que lo iban a cruzar juntos y no le pasaría nada. Le dio la mano y los dos corrieron al otro lado. Cuando llegaron, el pirata se acercó al árbol de las hojas azules y se puso a buscar el cofre dentro de un agujero que había en el tronco. Era tan grande que casi podía meterse dentro. Mientras, Martín se sentó a descansar un poco. A su lado vio una fuente por la que salía chocolate líquido y olía tan bien que no pudo evitar beber un poco. Cuando Cejasblancas se dio cuenta y quiso evitarlo ya era demasiado tarde, Martín se había convertido en un niño de chocolate.

–¡Oh, no! –gritó llorando–. ¿Qué voy a hacer ahora?
 

Cejasblancas acababa de encontrar el cofre del tesoro y se le ocurrió usar el deseo para que Martín se convirtiera otra vez en humano. Tenía que escribirlo en un papel y meterlo dentro del cofre, y así lo hizo. Se sentó al lado de Martín a esperar y como estaba muy cansado, se quedó dormido. Al rato, unas voces le despertaron:

–¡Despierta Cejasblancas! Soy un niño otra vez, ¡me has salvado! –gritaba Martín, contentísimo.

–¡Bien, bien! –le dijo Cejasblancas mientras le abrazaba. Estaba muy triste pensando que no volvería a verte.
 

Iniciaron el camino de vuelta. Esta vez, Martín tuvo mucho cuidado de no comer nada, pues no quería volver a ser un niño de chocolate. Cuando llegaron al barco ya se había hecho de noche, así que cenaron y se fueron a la cama. Aunque tenía mucho sueño, a Martín le costó un poco dormirse, no podía dejar de pensar en todo lo que le había pasado ese día. Estaba deseando ver a sus amigos para contarles lo bien que se lo había pasado buscando el tesoro con el pirata Cejasblancas. Al final, imaginando cuántas aventuras más viviría con su nuevo amigo, se durmió.  

A la mañana siguiente Martín se despertó en su habitación. Tenía el cuento y la linterna a su lado, entre las sábanas. ¿Ha sido un sueño la aventura de la isla mágica?, se preguntó. Al levantarse de la cama vio que tenía los pies manchados de chocolate. ¡Todo había sido verdad! Se puso muy contento porque había conocido al pirata Cejasblancas. Desde entonces serían amigos para siempre.