viernes, 2 de agosto de 2013

No nos dejemos tomar el pelo

Tengo la sensación de que quienes tienen el poder nos toman el pelo. No me refiero únicamente a los políticos, banqueros, etcétera, si no a cualquiera del que dependamos, incluso en lo más cotidiano del día a día, como pueden ser las compañías eléctricas o los servicios públicos. Hacen lo que quieren con nosotros, con nuestro dinero, con nuestras pertenencias, y muchas veces no podemos hacer nada, no está en nuestra mano evitarlo. Muchas veces cuando he tenido problemas de este tipo he pensado "y yo en casa". Hay demasiada gente que, además de ir a trabajar sin ganas, se esfuerza lo mínimo en hacerlo bien. Como consecuencia, se atiende mal al público, no se hace caso a los clientes...

De los políticos ¡qué decir! Últimamente salen chorizos por todas partes. Y sinvergüenzas que tapan a los chorizos, que casi es peor. Desde hace tiempo están saliendo tantos casos de políticos corruptos que cuesta creer que quede alguno honrado. Que estoy segura de que lo habrá, pero hay que hacer un ejercicio muy grande de fe para creerlo. Hoy, viendo la comparecencia de Rajoy sobre el caso Bárcenas me he puesto mala. Creo que hay que tener mucho valor para salir a decir que no tenía ni idea de lo que ese señor hacía con las cuentas del partido, que en el PP nunca se ha pagado en "B", que siempre se ha hecho todo de forma legal... y unas cuantas tonterías del estilo que no hay quién se crea. Y es que en el supuesto de que las afirmaciones de Rajoy fueran ciertas, sinceramente pensaría que es tonto. Y me da que no, que lo que es es un listo. ¿Cómo un presidente de Gobierno va a ignorar todo lo que se le imputa a Bárcenas? Primero, sería estúpido y segundo, un mal dirigente, por no enterarse de que se la están colando.

¿Quién no ha cobrado nunca dinero en "B" o conoce a alguien que lo haya hecho? Las famosas horas, que aunque cada vez menos gente las cobra, se remuneran mediante un sobrecito a final de mes. Rubalcaba aseguraba hoy, como réplica a Rajoy, que en su partido sí que se hace todo de forma legal y que él, personalmente, nunca ha cobrado en negro. Pues no me lo creo. Es triste pensar esto, pero es lo que los políticos están demostrando cada día, y cada vez más frecuentemente. No son sinceros y mucho menos transparentes y estoy segura de que la mayoría, si pueden, meten la mano en la caja y nos la intentan colar. Me da igual que sean del PP, del PSOE o del Partido Antitaurino. Me da la sensación de que el que tiene un poco de poder a su alcance se corrompe. Parece incompatible ser político con ser honrado y mirar de verdad por el bienestar de los ciudadanos. Es una pena que no haya muchos así.

Pero también gente con mucho menos poder nos toma el pelo. Algo que me tiene muy indignada son los tiempos de descanso de los funcionarios de la Seguridad Social, Hacienda, Sepe... Me ha llegado a pasar de tener una cita a las 11 de la mañana, llegar cinco minutos antes y ver cómo la persona que me tiene que atender se marcha delante de mis narices y vuelve después de 15 o 20 minutos. No digo que me tenga que atender antes de la hora, pero tampoco después, y mucho menos si es por ir a tomarse un café. No me parece justo, cuando hay muchísimas personas que trabajan más horas, por mucho menos dinero y paran apenas media hora para comer algo a mediodía. Otra cosa que me irrita sobremanera es cuando voy al banco y me ecuentro a uno de los empleados fumándose el cigarrito en la puerta, mientras dentro hay varias personas haciendo cola y un solo trabajador atendiendo. Yo, como cliente, ¿por qué tengo que esperar a que ese señor fume para que me atienda? Mi tiempo es tan valioso como el suyo y fumar un cigarro o tomar un café no son motivos por los que ningún cliente debiera perder ni un minuto de su tiempo.

De servicios como electricidad, gas o telefonía podría estar horas quejándome. Tuve tantos problemas con mi antigua compañía eléctrica que llegué a plantearme dejarlo por imposible. Pero no lo hice, simplemente porque no me da la gana de que se salgan con la suya. Les da igual que les llames, que les acribilles a correos electrónicos o que te presentes en la oficina a dar la lata. La única respuesta que parece que saben dar es "comunicamos su queja al departamento correspondiente". Pero caso, lo que se dice caso, no te hacen. Hay que estar detrás hasta que por fín se consigue algo, lo que supone, nuevamente, una pérdida de tiempo. Esto no pasaría si la gente hiciera bien su trabajo y se respetara más a los clientes. Que somos nosotros los que les hacemos el favor a los empresarios, si nosotros no consumimos ellos se hunden. Con nuestro dinero pagan sus lujos y caprichos y lo menos que nos merecemos es respeto y que no traten de tomarnos el pelo. Y cuando lo hagan, hay que quejarse, quejarse y quejarse hasta el cansancio. Es lo único que podemos hacer y el único modo de intentar terminar con los abusos de quienes tienen la sartén por el mango.

4 comentarios:

  1. Indignacion ante la sociedad actual!! bs

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    1. Pues sí, estando las cosas como están no tenemos otra que indignarnos... Gracias ♥♥

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  2. tenemos que hacer valer nuestros derechos

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    1. Y ojalá pudiéramos hacerlo más de lo que nos dejan!

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